miércoles, 11 de noviembre de 2009

Discurso de Apertura

1. Introducción.-

Queridos hermanos capitulares, miembros de la Familia Salesiana y colaboradores seglares invitados, sean bienvenidos a esta casa en la cual celebraremos estos días el Capítulo Inspectorial.

El “Da mihi animas cetera tolle” en nuestra Inspectoría hoy es el tema y la preocupación central no solo de este encuentro; sino de la entera Congregación que en tiempo relativamente reciente ha celebrado el Capítulo General.

La mística del “Da mihi animas” unida a la ascética del “cetera tolle” deben inspirar estos días e impulsarnos al “Volver a partir de Don Bosco” como camino de conversión evangélica.

Precisamente en el aniversario 150 de nuestra Congregación, el Señor ha querido reunirnos en Capítulo. Sin haberlo programado resultará este evento el mejor homenaje a Don Bosco fundador, en la medida en que logremos mayor fidelidad a la vocación y misión a la que hemos sido convocados. Que este Capítulo sea el punto de arranque para renovar nuestra identidad carismática.


2. El Capítulo Inspectorial.-

Todo Capítulo es un acontecimiento de gracia. Es Dios quien nos ha convocado en un contexto específico de la historia; es el Espíritu el que nos empuja a la búsqueda de esa fidelidad dinámica y el Señor el que nos acompaña en la búsqueda de la verdad.

Nosotros los convocados bajo diversas circunstancias tenemos una exigencia de disponibilidad y una alta responsabilidad. Disponibilidad al Espíritu de manera tal que alcancemos a discernir la voluntad de Dios para nosotros salesianos del Ecuador; porque no se trata de una simple asamblea que se mueve por intereses u opiniones personales o gremiales, se trata de colocarse a la escucha cual auténticos discípulos de Cristo. Por otro lado, tenemos una alta responsabilidad de cara a nuestros hermanos y destinatarios porque lo que aquí se defina establecerá los caminos por los cuales Dios quiere que transitemos en estos años. No podemos permitirnos la ligereza de dejar pasar este kairós.

Por ello invito a todos a vivir algunas actitudes y compromisos durante estos días:

a. La apertura a la voz de Dios y de los jóvenes más pobres: sabemos que el Capítulo no es un foro académico y menos una asamblea popular, por ello debemos vivirlo desde la escucha de Dios, desde la reflexión de la propia experiencia educativa y pastoral, con mucha oración y discernimiento espiritual. Lo que digamos, propongamos y decidamos debe ser el fruto de esa escucha paciente y profunda a los pies del Señor. Por otra parte, no podemos olvidarnos que hemos sido llamados para el servicio a los jóvenes, sobre todo los más pobres y, por ello, es fundamental que en este Capítulo, como en todos, recojamos y estemos abiertos a las necesidades de nuestros destinatarios. Los temas del capítulo nos llevan a pensar las cosas desde ellos, desde su cultura, sus condiciones, sus urgencias. La apertura a Dios pasa por la escucha a los jóvenes.

b.
El sentido de fidelidad eclesial y de Congregación: quienes estamos aquí reunidos no lo estamos a título personal; al contrario, somos hombres de iglesia y de congregación. En este sentido es esencial pensar nuestra Inspectoría a partir de aquello que, en primer lugar, la Iglesia nos está pidiendo.
En el día de hoy para nosotros cristianos de América Latina no hay otra manera de vivir nuestra fe que siendo discípulos y misioneros y esto precisamente es lo que intentaremos hacer en estos días. Por otra parte, y de manera convergente, queremos ponernos en sintonía con el CG26. Es desde este evento del Espíritu, que el Rector Mayor ha llamado “verdadero Pentecostés” que queremos buscar fidelidad. La actitud de búsqueda de fidelidad pasa, precisamente por tener como horizonte de nuestras deliberaciones el camino que tanto nuestra Iglesia como la Congregación están haciendo, ahí radica la historicidad profética de nuestros aportes y no fuera de ellos.

c. La profundización de nuestra Identidad carismática: ante la crisis de la vida consagrada que se expresa en fragilidad vocacional, abandonos, estilo liberal de vida, escándalos públicos, tendencia al aburguesamiento, fuerte individualismo, etc. el riesgo puede consistir en el desánimo, el vaciamiento interior e incluso en formas de retorno a las seguridades del pasado; pero todas son falsas respuestas. Como vida consagrada estamos invitados más que nunca a recuperar nuestra identidad más profunda: la santidad en el seguimiento de Cristo; la primacía de Dios en nuestra vida. Este Capítulo tiene que ser vivido con alegría, entusiasmo, esperanza porque somos llamados a ser sal y luz del mundo. Nuestra vocación consiste en mostrar al mundo la auténtica humanidad y desde estas convicciones y con estas actitudes podemos también renovar el rostro de nuestra Inspectoría.


En síntesis invito a vivir estos días en una intensa escucha de Dios, de los jóvenes y de los pobres, a partir de una profunda sensibilidad eclesial y de Congregación para alcanzar mayor identidad carismática en el servicio evangelizador.

3. Temas y objetivos del Capítulo Inspectorial.-

Según lo señalan nuestras Constituciones y Reglamentos, el Capítulo es una experiencia de comunión, discernimiento y convergencia operativa al interior de la comunidad inspectorial. Estas intenciones se quieren concretar en los siguientes objetivos que han sido propuestos e inicialmente estudiados a nivel personal y comunitario:

1. Estudiar y evaluar la actuación concreta de las deliberaciones y orientaciones del CG26 en la Inspectoría teniendo en cuenta particularmente el Proyecto Orgánico Inspectorial (POI) y las conclusiones de la Visita Extraordinaria.
2. Hacer tomar conciencia de la problemática de la evangelización para proyectar y elaborar itinerarios diversificados que faciliten llevar a los destinatarios/as al encuentro personal con Cristo, de modo que, respondiendo al proyecto de Dios sobre ellos/as, vivan la vocación a la que han sido llamados, comprometiéndose en la construcción de un mundo nuevo.
3. Incorporar al modelo de la Pastoral Juvenil el enfoque de los Derechos Humanos y Sistema Preventivo.
4. Recoger criterios que contribuyan a la animación y gobierno inspectorial.

Para la primera tarea se recuerda lo indicado en relación al Capítulo Inspectorial que se celebra tras el Capítulo General: “La Inspectoría reemprenderá el camino iniciado en el Capítulo Inspectorial de preparación al CG26 y, a la luz de las orientaciones del mismo CG26, buscará la manera de verificarlo y enriquecerlo, dando incremento a la práctica ya emprendida (ACG 394, p. 53). No se trata de elaborar un nuevo documento, sino de estudiar y evaluar cómo el CG26 está siendo asumido por salesianos, comunidades, obras y servicios a nivel inspectorial. En este punto la evaluación realizada contribuirá a tomar el pulso de nuestro camino de fidelidad congregacional.

La segunda tarea que nos parece es la nuclear de este Capítulo busca poner al centro de las preocupaciones de la asamblea el segundo y tercer núcleos del CG26: “La urgencia de evangelizar” y “la necesidad de convocar”. El objetivo nace, por una parte, de la constatación de una debilidad en nuestras propuestas evangelizadoras que se puede verificar en ausencia de itinerarios formativos en clave vocacional, poca articulación de nuestras ofertas de enseñanza religiosa y catequesis, falta de prioridad en la formación del personal directamente vinculado a tareas explícitamente evangelizadoras, etc. Por otra parte, se inscribe de manera providencial con el Aguinaldo del Rector Mayor para el año 2010: “A imitación de Don Rúa como discípulos auténticos y apóstoles apasionados llevemos el Evangelio a los jóvenes”. El Rector Mayor, por una feliz coincidencia, nos pone a tono con las preocupaciones de nuestra Iglesia en América Latina y, al mismo tiempo, nos recuerda nuestra vocación: ser discípulos para ser misioneros de los jóvenes.
En esta segunda tarea está contenida la urgencia que para nuestra Inspectoría tiene el asunto vocacional que queda ligado a la revisión de la pertinencia y calidad de nuestros proyectos educativo-pastorales.
El tercer objetivo tiene como intención dar impulso a la propuesta del Rector Mayor en el sentido de pensar la tarea educativa incorporando la comprensión de los derechos humanos. Desde ese enfoque proponer una educación que sea humanizadora y que apunte a crear una cultura de la justicia, solidaridad, cambio de estructuras. Este reto es para todas las obras salesianas y no solamente para aquellas que trabajan en la marginación. El tema busca iniciar en un cambio de mentalidad para entender que el contexto educativo se está transformando y que es necesario enfocar nuestra tarea educativa desde otras claves como única posibilidad de ser fieles al Sistema Preventivo.

Finalmente, la cuarta tarea quiere ser un espacio para plantear a la asamblea capitular la discusión de algunos criterios que ayuden al Inspector y su Consejo en la toma de decisiones. Particularmente se pedirá una reflexión sobre los criterios que deberían sustentar el Plan de reestructuración de la Inspectoría pedido por el Rector Mayor.

Los temas son en sí mismo amplios y el tiempo es corto; por ello es importante comprender que lo que se busca no es reescribir un documento, sino analizar la manera de operativizar las cosas. No se trata de empezar de nuevo, sino de señalar la ruta que nos permita llegar a buen puerto.

Conclusión.-

Queridos hermanos: hace apenas un año y medio fui nombrado Inspector y con la ayuda del P. Vicario y de los hermanos Consejeros y delegados Inspectoriales, hemos venido animando y gobernando con cariño y dedicación a nuestra querida Inspectoría del Ecuador. Ahora que iniciamos este Capítulo Inspectorial tengo la segura esperanza de contar con vuestra palabra que representa el querer de Dios. Las determinaciones del Capítulo tendrán fuerza obligatoria desde el momento en el que el Rector Mayor las apruebe y esto será para nosotros la “hoja de ruta” para la tarea de la animación y criterio seguro de gobierno.

Quiero agradecer a la comisión precapitular presidida por el P. Wladimir Acosta e integrada por los hermanos PP. Luis Ricchiardi, Alejandro Saavedra y el joven coadjutor José Luis Chávez que han preparado y acompañado este proceso capitular. Asimismo, un gracias al equipo de apoyo de la oficina de comunicación y a las diferentes comisiones que actuarán animando esta asamblea capitular.

Concluyo poniendo este acontecimiento bajo el amparo de nuestra Madre Auxiliadora en este año jubilar de nuestra Congregación. Que ella nos ponga en la escuela de su Hijo para aprender a escuchar su Palabra y ponerla en obra. (Dios te salve María…)

Cumbayá, 09 de Noviembre del 2009.

P. Marcelo Farfán
Inspector de los salesianos en el Ecuador.

1 comentario:

  1. Apreciados amigos:
    Le deseo muchas luces y éxitos en su Capìtulo Inspectorial y les felecito por ponerlo en este medio de información gracias a Tatiana.
    Un abrazo en Jesún y María.
    Jaime Alberto Rojas R.
    Comunicador Social - Periodista
    Colombia

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